Conversaciones de Cafetería II

- Este verano me tiraba horas jugando al WOW... pero acabé abandonándolo y ya no juego.
- Bueno, ahora juegas al Guitar Hero, ¿no?
- Si, la verdad es que juego mucho.
- Eso es porque el friki ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

Inefabilidad del sentimiento

Reorganizaría mi habitación empapelándola con envoltorio de papel de regalo especial...
Sí, definitivamente lo haría.

Los ñus pueden ser tan irresistibles...






- Es algo muy simple a la vez que lógico. Un ñu al acercarse a un lago a beber, no le dice al cocodrilo "oye tú, cómeme".
- Está claro que no, un ñu tiene que ser cortés e insinuarse con más sensualidad para atraer al cocodrilo, algo como "Soy un ñu, tiquitiquití... cómeme..."

Sin Remitente

Había pensado en escribirte una carta para decirte todo lo que pienso...
...luego recordé que tenía mejores cosas que hacer.

Chantaje maniático

- De verdad, no sé para qué te cuento nada...
- ¡Já! Se siente. Ahora te tendré a mis pies durante una semana entera...
- ¿Sabes? No es de buena amiga chantajear de esta manera, no voy a contarte nada nunca más.
- Bah, sabes que tengo la manía de no cumplir con mis amenazas.
- Y yo la manía de acabar contándotelo todo... deberíamos ser menos maniáticos... no es sano.

Economía temporal

- Tengo mucho odio acumulado.
- Si, ¿no te cansas a veces de odiar tanto?
- Qué va, me parece útil.
- ¿Útil? ¿Odiar?
- Claro, así me ahorro el sufrimiento cuando me hagan daño: si los odio de antemano, me ahorro todo el trabajo.

Jaque al rey

Estalló la guerra. Dos titanes que estaban dispuestos a enfrentar y manejar a sus tropas, sin escrúpulos, con tal de conseguir el control total de las tierras que se disputaban.
En primera línea los soldados inexpertos abrían la marcha, sin miedo, buscando los puntos ciegos en la defensa enemiga mientras que la caballería, respaldada por las torres de asedio, atacaban sin piedad a los que osaban acercarse a su rey.
La batalla llegaba a su auge y los soldados de élite se desvivían por proteger a su monarca, siempre cerca de él. ¿La reina?¿Protegerla? Los tiempos han cambiado amigo, ahora las reinas saben defenderse solas, es más, son las que mejor se desenvuelven en el campo de batalla.

Random

Yo lo que quiero es vivir con una voz en off y una BSO personal...
para vivir como lo hacen en las películas.

06:50

Ya estoy despierto... el mundo ya puede empezar a girar de nuevo...

2oo pulsaciones por minuto

Él lo que quería era correr y no parar... Recorrer kilómetros y kilómetros solo con sus pies y a toda velocidad.

¿Para llegar a dónde?

No, la cuestión no era el dónde. Él quería correr para sentirse libre, el destino ya lo decidiría por el camino.

Hoy me apetece hacer algo distinto...

















... creo que me iré a la playa a intentar tocar la Luna con los dedos.

La gente es mala...

"Mala no; imbécil, que no es lo mismo. El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento. El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia del establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por el color, por creencia, por idioma, por nacionalidad, o por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes."


Fermín Romero de Torres (La Sombra del Viento)

A mordiscos

Imagina a un niño pequeño, de unos cinco años, al que colocan delante de una suculenta tarta de chocolate. El pequeño sabe que no debe probar la tarta, su madre se lo ha prohibido y si lo hace le regañarán y castigarán severamente. Pero es una tarta tan buena… de esas que con solo mirarla se te hace la boca agua, siendo incapaz de pensar en otra cosa que no sea hincarle el diente. ¿Qué crees que haría el niño?

¿Controlarse?

No… el pequeño miraría la tarta y pensaría: “Bah, si pruebo solo un poco mamá no se dará cuenta”.

Pero, ¿quedaría la cosa ahí? No exactamente… Una vez que ha probado la tarta, el niño solo piensa en catarla de nuevo. “Bueno, si pruebo un trozo no importará, ¡todavía quedaría mucha tarta!

Está claro que la cosa tampoco se quedaría ahí. No hay otra cosa en la mente del chico que no sea la tarta. “Tampoco estaría mal que me comiera media tarta, la otra mitad se la dejaré a mamá y así no se enfadará tanto…

Pobre iluso.

Al final, como es de esperar, el niño sucumbiría al sabor del chocolate: “Creo que me voy a comer la tarta entera, total, ya que me van a regañar por haberme comido la mitad… ¿qué más da que me regañen por habérmela comido entera?

El silencio habla por sí solo... ¿no?

- Te estoy hablando...
- ...
- Oye...
- ...
- ¿Hola?
- ...
- Oye, ¿me estás escuchando?
- No me interrumpas cuando te ignoro.

¡Púlsalo! ¡Ahora! ¡Ya! ¡Venga!

- ¿Nunca has tenido ganas de presionar uno de esos botones rojos y brillantes en los que pone "no pulsar"?
- Pues no, nunca.
- ¿Ni si quiera por curiosidad? Para saber qué es lo que ocurre al tocarlo.
- Que no. Además, si pone que no lo pulses será porque no debes pulsarlo... ¿no?
- Si piensas así es porque nunca te has cruzado con uno de esos botones...